Si pediste tres cotizaciones para tu sitio web probablemente recibiste tres cifras que no se parecen en nada. No es que dos te estén estafando: es que «página web» describe cosas tan distintas como «vehículo» describe una bicicleta y un camión.
Aquí va el desglose honesto de qué hay detrás de cada rango.
Los cuatro rangos
Plantilla configurada. Alguien toma un tema existente, le cambia los colores, le pone tus textos y tus fotos, y lo publica. Es lo que obtienes en el rango más bajo del mercado.
Sirve genuinamente si necesitas presencia mínima, tienes poco presupuesto y tu negocio no depende del sitio. Los límites aparecen después: el rendimiento depende de la plantilla, personalizar algo fuera de lo previsto se vuelve caro, y el posicionamiento parte en desventaja porque hay miles de sitios con la misma estructura.
Sitio a medida, informativo. Diseño propio, estructura pensada para tu negocio, entre cinco y diez secciones, optimización de velocidad, contenido escrito con criterio de búsqueda, y algún sistema para que puedas editar textos sin llamar al desarrollador. Es el rango donde cae la mayoría de las pymes que se toman en serio su sitio.
E-commerce. Todo lo anterior más catálogo de productos, carrito, integración de pagos (Transbank, Mercado Pago o Flow), cálculo de despachos, gestión de stock y panel de pedidos. El salto de precio no es arbitrario: cada integración es trabajo real y cada una puede fallar de formas que hay que manejar.
Plataforma o sistema web. Cuando lo que necesitas no es un sitio sino una aplicación: cuentas de usuario, reservas, paneles internos, lógica de negocio propia, integración con tus sistemas. Aquí el precio depende enteramente del alcance y cotizar sin una definición detallada es imposible.
Qué estás pagando en realidad
En un proyecto a medida, la escritura de código es menos de la mitad del trabajo. El resto se reparte entre definir qué necesita el negocio, diseñar la estructura y las pantallas, escribir el contenido —que casi siempre toma más de lo previsto—, integrar y probar, y publicar.
Ese desglose explica algo que confunde a mucha gente: por qué dos sitios que «se ven parecidos» cuestan distinto. Lo que se ve es el resultado del diseño. Lo que no se ve es cuánto se pensó la estructura, cuánto se optimizó la velocidad, y si el contenido fue escrito para vender y posicionar o solamente rellenado.
Los costos recurrentes que nadie menciona
Una cotización honesta los incluye desde el principio:
- Dominio .cl: se renueva cada uno o dos años.
- Hosting: varía enormemente. Un sitio estático moderno puede alojarse en plataformas como Vercel o Netlify a costo cero o muy bajo. Un WordPress necesita un servidor real y mantenimiento.
- Mantenimiento: en WordPress no es opcional. Plugins y núcleo hay que actualizarlos, y un sitio sin actualizar es un sitio que en algún momento va a ser vulnerado. En un sitio estático el mantenimiento es mucho menor.
- Correo corporativo: si quieres
tunombre@tuempresa.cl, es un servicio aparte.
Las cinco preguntas que revelan una mala cotización
¿El sitio queda a mi nombre? El dominio y el hosting deben estar registrados a nombre tuyo o de tu empresa, con acceso tuyo. Si quedan a nombre de la agencia, cambiar de proveedor más adelante se convierte en una negociación.
¿Qué pasa si quiero cambiar de desarrollador? Pide que te entreguen el código y los accesos. Un proveedor que se incomoda con esta pregunta te está diciendo algo.
¿Cuántas revisiones incluye y qué cuenta como revisión? La ambigüedad aquí es la principal fuente de conflictos.
¿Quién escribe los textos? Es la pregunta que más cotizaciones descuadra. Muchas incluyen «sitio web» asumiendo que tú entregas el contenido. Si no lo entregas, el proyecto se detiene meses o te cobran aparte.
¿Qué incluye exactamente el SEO? «Optimizado para SEO» sin detalle no significa nada. Debería especificar al menos estructura de URLs, títulos y descripciones por página, datos estructurados, sitemap y configuración de Search Console.
Sobre WordPress
No tenemos nada contra WordPress y hay casos donde es la herramienta correcta —sitios con mucho contenido editorial y equipos que ya saben usarlo. Pero para un sitio corporativo o una landing de servicios, arrastra una estructura pesada, dependencia de plugins de terceros y una necesidad de mantenimiento permanente.
Nosotros trabajamos con Astro, que genera HTML estático. El resultado es un sitio que carga casi instantáneamente, que no tiene plugins que actualizar, y que no se puede hackear por la vía habitual porque no hay panel de administración expuesto. Para el tipo de sitio que hace la mayoría de las pymes, es simplemente mejor herramienta.
Cómo decidir
No preguntes «cuánto cuesta una página web». Pregunta «cuánto cuesta el sitio que resuelve este problema de mi negocio». Si tu problema es que nadie te encuentra en Google, el presupuesto debe ir mayoritariamente a contenido y estructura. Si tu problema es que pierdes ventas porque no tienes dónde vender, va a e-commerce. Si es que tu sitio actual carga en ocho segundos, va a rendimiento.
Si quieres un número concreto para tu caso, tenemos un cotizador donde armas el proyecto por módulos y ves el precio en pantalla, sin tener que llamar a nadie.