Montar el sitio es la parte visible y, sorprendentemente, la más simple. Lo que hunde tiendas nuevas es todo lo que hay detrás y que nadie pregunta hasta que llega el primer pedido.
Esta es la lista, ordenada por cuánto duele descubrirla tarde.
1. Cómo vas a cobrar
Necesitas una pasarela de pago. En Chile las tres habituales son Transbank (Webpay), Mercado Pago y Flow. Cada una tiene requisitos de alta, comisiones y plazos de acreditación distintos, y el plazo importa más de lo que parece: si vendes con margen ajustado y necesitas reponer inventario, recibir el dinero en dos días o en diez cambia cómo operas.
Saca el alta antes de terminar el sitio. El trámite de Transbank en particular tiene plazos que no controlas, y es la causa número uno de tiendas listas esperando para vender.
2. Cómo vas a despachar
Aquí es donde una tienda de regiones se diferencia de una de Santiago, y donde más gente improvisa.
Define antes de publicar:
- A dónde despachas. ¿Solo tu ciudad? ¿Todo Chile? ¿Zonas extremas?
- Cuánto cobras por envío y cómo se calcula: fijo, por peso, por zona, o gratis sobre cierto monto.
- En cuánto llega, de verdad. Desde Magallanes al continente los plazos no son los mismos que a la inversa, y prometer 48 horas cuando el courier tarda cinco es la forma más rápida de acumular reclamos.
- Qué pasa si se pierde. Quién responde y con qué.
Un consejo que ahorra mucho: si tus plazos son largos por geografía, dilo en la ficha del producto, no en los términos y condiciones. La gente perdona un plazo largo que conocía de antemano; no perdona uno que descubre después de pagar.
3. La boleta
Vender por internet no te exime de emitir documento tributario. Si ya tienes inicio de actividades y emites boletas, el proceso es el mismo; lo que cambia es el volumen y la necesidad de automatizarlo.
Define desde el principio si la boleta se emite manualmente por cada pedido o si vas a integrar un sistema de facturación electrónica. Con pocos pedidos diarios, manual funciona. Pasando cierto volumen, se vuelve insostenible y hay que integrarlo — y es más barato preverlo que resolverlo a mitad de camino.
4. El stock
La pregunta concreta: ¿qué pasa si dos personas compran el último?
Una tienda sin control de inventario real te va a poner en esa situación, y la única salida es llamar a un cliente a decirle que no tienes lo que ya te pagó.
Si vendes también en un local físico, el problema se duplica: necesitas que el stock de la tienda en línea y el del mostrador sean el mismo número. Resolverlo puede ir desde una descarga manual diaria hasta una integración con tu sistema de punto de venta; lo importante es decidirlo antes, no después del primer sobreventa.
5. Devoluciones y garantía
En Chile la ley del consumidor te obliga a ciertas cosas, y en venta a distancia hay un derecho de retracto en condiciones específicas. Ten una política escrita, publicada y clara. No es solo un requisito legal: una política de devolución visible aumenta la conversión, porque baja el riesgo percibido de comprarle a alguien que no conoces.
6. Qué pasa después de la venta
Correo de confirmación, correo cuando se despacha, número de seguimiento. Parece un detalle y es la mitad de la experiencia. La mayoría de los mensajes de «¿ya salió mi pedido?» se evitan con tres correos automáticos.
Lo que no necesitas al principio
Para equilibrar, porque también se gasta de más en lo que no corresponde:
- No necesitas cientos de productos. Una tienda con veinte productos bien fotografiados vende más que una con doscientos mal presentados.
- No necesitas una app. Casi nunca, al menos no al principio.
- No necesitas un buscador sofisticado si tienes pocos productos. Una buena organización por categoría alcanza.
- No necesitas cupones, puntos ni programa de fidelización hasta tener clientes que fidelizar.
El orden en que conviene gastar
- Fotos propias de tus productos. Es lo que más mueve la conversión y lo que más se subestima.
- Pasarela de pagos funcionando y probada con una compra real tuya.
- Despachos definidos con plazos honestos.
- Textos de producto que respondan objeciones, no que describan lo obvio.
- Recién después, todo lo demás.
Si quieres armar la tuya, puedes cotizarla por módulos y ver el precio en pantalla, o partir de un tema por rubro. Y si tienes dudas sobre alguno de estos seis puntos, escríbenos: es la conversación que preferimos tener antes de cotizar.