La pregunta no tiene una respuesta única porque «app» abarca desde un catálogo con formulario hasta una plataforma con geolocalización en tiempo real y pagos. Pero sí hay factores identificables que explican por qué una cotización es diez veces otra.
Los seis factores que mueven el precio
Cuántas plataformas. Android e iOS son dos sistemas distintos. Desarrollarlos por separado, en sus lenguajes nativos, es literalmente hacer el trabajo dos veces. Con Flutter se escribe un solo código que compila para ambos, lo que reduce el costo de forma sustancial sin sacrificar rendimiento en la gran mayoría de los casos.
Si hay cuentas de usuario. Registro, inicio de sesión, recuperación de contraseña, roles, perfiles. Parece simple y es una de las partes que más trabajo y más casos límite tiene.
Si hay backend propio. Una app que solo muestra información puede funcionar sin servidor. Una que guarda datos, los sincroniza entre dispositivos y los comparte entre usuarios necesita infraestructura, y eso es un proyecto dentro del proyecto.
Si hay pagos. Integrar Transbank, Mercado Pago o Flow no es solo conectar una API: hay que manejar pagos rechazados, reembolsos, conciliación, y cumplir los requisitos de cada pasarela. Además, si vendes contenido digital dentro de la app, Apple y Google exigen usar sus sistemas de pago y se llevan una comisión.
Las integraciones con lo que ya tienes. Conectar con tu ERP, tu sistema de inventario o tu facturación. Aquí el costo depende enteramente de qué tan bien documentado esté ese sistema. Un sistema antiguo sin API puede costar más de integrar que toda la app.
El diseño. Usar componentes estándar es rápido. Una identidad visual propia con animaciones y pantallas a medida es otro trabajo, y a veces vale la pena y a veces no.
Los costos que casi nadie cotiza
Esta es la parte donde más gente se lleva sorpresas.
Las cuentas de desarrollador. Google Play cobra un pago único de inscripción. Apple cobra una suscripción anual que hay que renovar todos los años. Si dejas de pagarla, tu app sale de la App Store.
La infraestructura. Servidores, base de datos, almacenamiento de archivos, notificaciones push. Firebase tiene un plan gratuito que alcanza para empezar, pero escala con el uso.
El mantenimiento, que no es opcional. Android e iOS publican versiones nuevas todos los años y periódicamente obligan a actualizar el nivel de compatibilidad para poder seguir publicando. Una app que no se toca en dos años deja de ser publicable y eventualmente empieza a fallar en dispositivos nuevos. Presupuesta entre un 15% y un 20% anual del costo de desarrollo solo para mantenerla viva.
Las revisiones de tienda. Apple rechaza aplicaciones con cierta frecuencia y no siempre por razones obvias. Hay que contar con tiempo para ese ida y vuelta.
Cómo bajar el presupuesto sin arruinar el producto
Empieza por una versión mínima de verdad. No «la app completa pero más simple»: la funcionalidad central que resuelve el problema principal, y nada más. Es la única forma de aprender qué necesitan los usuarios reales antes de gastar en funciones que quizás nadie use.
Pregúntate si necesitas una app. Es la pregunta más valiosa de este artículo. Una web bien hecha, rápida y que se pueda instalar desde el navegador —una PWA— cubre muchos casos por una fracción del costo, sin cuentas de desarrollador, sin revisiones de tienda y con actualizaciones instantáneas.
Necesitas app nativa si vas a usar notificaciones push de forma central, cámara o sensores de manera intensiva, funcionamiento sin conexión real, o si estar en las tiendas es parte del posicionamiento del producto. Si no estás en ninguno de esos casos, conviene evaluarlo seriamente antes de comprometer el presupuesto.
Usa servicios en vez de construir. Autenticación, notificaciones, base de datos en tiempo real, almacenamiento: todo eso existe resuelto en Firebase o Supabase. Construirlo desde cero casi nunca se justifica.
Define bien antes de empezar. El costo más alto de cualquier proyecto de software son los cambios de alcance a mitad de camino. Una semana de definición ahorra un mes de desarrollo.
Sobre las plantillas y los generadores de apps
Existen plataformas que prometen tu app por una mensualidad baja. Funcionan para casos muy simples —un catálogo, un menú, un listado— y tienen dos límites que hay que conocer antes: no puedes salirte de lo que la plataforma permite, y no eres dueño del resultado. El día que la plataforma sube el precio o cierra, tu app se va con ella.
Para validar una idea rápido pueden ser razonables. Para un producto del que va a depender tu negocio, no.
Qué pedir en una cotización
Que detalle las pantallas y funcionalidades una por una, quién provee el contenido y las imágenes, si incluye la publicación en ambas tiendas, a nombre de quién quedan las cuentas de desarrollador —tuyo, siempre—, qué incluye el soporte posterior y por cuánto tiempo, y si el código fuente se entrega.
Esa última suele separar dos tipos de proveedor muy distintos.
Si tienes una idea y quieres saber qué tan grande es realmente antes de comprometerte, escríbenos. Parte del trabajo es decirte cuando algo se puede resolver más barato de lo que pensabas.