Contratar el desarrollo de un sitio web tiene un problema estructural: el que compra normalmente no puede evaluar técnicamente lo que le están vendiendo. Se termina decidiendo por precio, por recomendación, o por cuál portafolio se ve más lindo. Ninguno de los tres es mala señal, pero ninguno alcanza.
Esta guía es para que puedas evaluar sin ser técnico.
Mira el portafolio, pero midiéndolo
No mires solo si los sitios se ven bien. Haz esto con dos o tres trabajos del portafolio:
Ábrelos en tu celular, con datos móviles, no con wifi. Así los ve la mayoría de la gente. Si tarda más de tres segundos en mostrar algo, eso es lo que te van a entregar a ti.
Pega la dirección en PageSpeed Insights. Es gratis. Si los trabajos del proveedor dan rojo, «optimizado para SEO» en la cotización no significa nada.
Busca el nombre del cliente en Google. Si un sitio del portafolio ni siquiera aparece buscando el nombre exacto de la empresa, algo se hizo mal.
Revisa si siguen online. Portafolios llenos de enlaces caídos indican proyectos que no sobrevivieron o clientes que se fueron.
Las cinco preguntas incómodas
¿A nombre de quién quedan el dominio y el hosting? Deben quedar a nombre tuyo, con acceso tuyo. Esto no es un detalle administrativo: si quedan a nombre del proveedor, el día que quieras cambiar tienes que negociar la devolución de tu propio dominio. Es la trampa más común y la más cara de deshacer.
¿Me entregan el código y los accesos al finalizar? La respuesta correcta es sí, sin rodeos.
¿Quién escribe los textos? Pregúntalo explícitamente. Es la causa número uno de proyectos que se atrasan meses: la agencia espera el contenido del cliente, el cliente creía que venía incluido, y el sitio queda a medias con textos de relleno.
¿Qué pasa después de entregado? Pregunta por soporte, correcciones, y quién arregla las cosas si algo falla en tres meses. Que esté por escrito.
¿Cuántas revisiones incluye y qué cuenta como una? «Cambiar el color del botón» y «rehacer la página de inicio» no pueden contar igual.
Señales de alerta
Te garantizan el primer lugar en Google. Nadie puede garantizarlo. Google no vende posiciones orgánicas y ningún proveedor controla el algoritmo. Quien lo promete está mintiendo o va a usar técnicas que te pueden penalizar.
No te hacen preguntas sobre tu negocio. Si te cotizan sin preguntar a quién le vendes, qué te diferencia y qué quieres que haga el visitante, te van a entregar una plantilla con tu logo.
La cotización es una sola línea. «Sitio web corporativo — $X» no es una cotización, es un número. Debería detallar páginas, funcionalidades, quién aporta el contenido, plazos y qué queda fuera.
Piden todo por adelantado. Lo habitual es un anticipo y pagos contra hitos.
No aparecen en Google ellos mismos. Es un buen filtro: si quien te va a posicionar no logra posicionarse, algo no cuadra.
Lo específico de Magallanes
Local no es automáticamente mejor, pero ayuda. Alguien que conoce el mercado regional entiende cosas que hay que explicarle a un proveedor de Santiago: los plazos de despacho que afectan a un e-commerce desde aquí, la estacionalidad del turismo, qué busca efectivamente la gente de la zona.
Pero el criterio decisivo es el trabajo, no la ubicación. Un buen proveedor remoto con procesos claros es mejor que uno local que no responde.
Pregunta cómo se comunican y cada cuánto. Con proveedores de fuera de la región esto se vuelve crítico. Un proyecto sin reuniones pautadas se transforma en meses de correos sin respuesta.
Lo que tú tienes que traer
La mitad de los proyectos que fallan, fallan del lado del cliente. Antes de pedir cotizaciones, ten claro:
- Qué tiene que lograr el sitio. ¿Que te contacten? ¿Que compren? ¿Que dejes de contestar las mismas cinco preguntas por WhatsApp? Un sitio que intenta todo no logra nada.
- Quién es tu cliente y qué necesita saber para decidir.
- Qué contenido ya tienes: fotos propias, textos, logo en buena calidad, listado de servicios o productos.
- Tu presupuesto real. Decirlo no te hace perder poder de negociación: permite que te propongan algo alcanzable en vez de cotizarte algo que vas a rechazar.
Una forma de partir sin compromiso
Si quieres hacerte una idea de alcance y precio antes de hablar con nadie, armamos un cotizador por módulos donde eliges lo que necesitas y ves el número en pantalla. No pide datos para mostrarte el resultado.
Y si prefieres conversarlo, escríbenos. Trabajamos desde Punta Arenas y la primera conversación es para entender si podemos ayudarte, no para venderte.